
La playa. Ese sitio idílico cuando lo ves en las series y no tanto cuando el bañador se te llena de arena. Y sin embargo ahora, a principios de agosto, estamos todos deseando poder pisarla para quitarnos el olor a piso cerrado de encima.
Para mí la playa es, entre otras cosas, el lugar perfecto para leer y dar un acelerón en mi lista de libros pendientes. Y, pensándolo bien, también puede ser un sitio estupendo para que los no-lectores le den una oportunidad a la lectura.





