
Hace poco caí en la fiebre Bridgerton. Con lo que me gusta la novela romántica, mucho había tardado en ver sus temporadas y, ¿qué puedo decir? Tienen la fama bien ganada. Reconozco, eso sí, que esta es una adaptación sobre la que he saltado sin paracaídas, es decir, sin leerme las novelas primero. Así que todo lo que comente aquí vendrá derecho de la pantalla (y estará lleno de spoilers).
Los Bridgerton, el romance de época y las emociones que despierta
Creo que uno de los puntos fuertes de esta serie es que, si eres consumidora de ficción ambientada en esa época o de romance en general, te ganan desde el principio. Ese vestuario, los escenarios, los roces de mano tan importantes ante un slow burn, las miradas llenas de anhelo sin poder decir lo que realmente sienten… Dopamina para nosotras y espectadores para ellos.
Si no eres consumidora de este tipo de ficción, puedes acabar enganchada también. Los Bridgerton no se enredan mucho en el entramado social o de protocolo (aunque tiene mucha importancia), cada diálogo tiene una función y el ambiente puede absorberte con mucha facilidad (incluyendo esas versiones instrumentales de música moderna que son un acierto, creo yo).
Todo esto hace que te bebas los capítulos y te encante comentarlos, aunque sea a tu gata sentada en el sofá a tu lado (la mía se ha visto las cuatro temporadas conmigo. No sé si se habrá enterado de mucho, pero ahí estaba).
El tema es que, cuando eres lectora, has leído muchos tropos y sabes identificarlos, a veces para bien y otras para mal. Y es que la literatura romántica está llena de tropos (o clichés) y hoy en día son una herramienta muy utilizada para vender historias.
Los Bridgerton y sus tropos
Las novelas de Los Bridgerton salieron antes de la fiebre de los clichés, pero estos son los que podrían haber utilizado para vender sus historias de amor.
Matrimonio por conveniencia. Daphne Bridgerton y el Duque de Hastings

Este es uno de esos tropos que hacen las delicias de los lectores de romántica. Pocas cosas hay más intrigantes que ver a dos personas que no tienen intención de casarse (entre ellos al menos) acabar unidos y tener que superar las dificultades de un matrimonio por conveniencia. Este tropo suele desarrollarse así: son desconocidos o personas que no se llevan bien de primeras, se casan y van desarrollando su amistad y transformándola en amor a base de convivencia, incidentes en los que se apoyan y pasión.
En el caso de los Bridgerton, Daphne y Simon ya venían con su dosis de amistad, cariño y pasión. La amistad se formó cuando decidieron fingir estar interesados el uno en el otro para ayudarse mutuamente (a mí este tropo me encanta también) y la pasión… Es lo que les acaba obligando a casarse, de una forma un poco triste para lo que prometían sus inicios de temporada. Su matrimonio empieza genial, en cuanto dejan de darle vueltas a todo, pero se tuerce enseguida (cuando vuelven a darle vueltas a todo). Debo admitir que me pasé la segunda mitad de la temporada deseando que hablaran entre ellos, aunque fuera un poco, porque era muy triste verlos tan enfadados con lo bien que les podría ir.
¿Es una forma original de llegar al tropo del matrimonio por conveniencia? Sí. ¿La ejecución está tan bien como podría estar? No (al menos desde mi punto de vista).
¿Enemies? to lovers. Anthony Bridgerton y Kate Sharma
El tropo favorito de Internet, ese en el que dos personas que se odian (idealmente son enemigos reales, de esos que quieren matarse) acaban enamorándose.
Kate y Anthony no llegan a ser enemigos, pero es cierto que sus objetivos son tan opuestos que puede considerarse que lo son (en este contexto). La serie nos da momentos de rivalidad, miradas cargadas de anhelo y sufrimiento (¿por qué te empeñas en casarte con la hermana de la mujer de la que estás enamorado, Anthony?). Todo se acaba solucionando de una forma tierna que hace que se forme una de las parejas más bonitas de los Bridgerton y durante el proceso hemos tenido grandes dosis de Jonathan Bailey mirando con esa cara de sufrimiento y deseo que nos encanta.

Debo reconocer que se convirtieron en una de mis parejas favoritas,. Además leí por ahí que en realidad esto no es un enemies to lovers: son dos hermanos mayores aprendiendo que también pueden tener deseos propios y me parece mucho más bonito.
Friends to lovers. Colin Bridgerton y Penelope Featherington
Este es mi tropo favorito. Supongo porque viene con la suficiente carga de pasado y de tiempo en el que los protagonistas se han conocido antes de que la chispa surja entre ellos y pase a ser otra cosa.
Para Colin y Penelope, la historia llevaba dos temporadas fraguándose y muchos más años en su historia personal. Me gustó mucho cómo se veía su complicidad durante las primeras temporadas (que luego se mantuvo) y la evolución de él del «nunca cortejaría a Penelope» a estar coladito hasta las trancas. Me habría gustado que el drama de la segunda mitad de temporada hubiera sido algo más breve, eso es verdad, porque me recordaba un poco a la primera temporada y, como ya he dicho, no es algo que me emocionara en su momento. Sobre todo porque ellos eran amigos de verdad, desde hace años, y me habría gustado que (Colin sobre todo) se hubieran parado a pensar en lo que les estaba pasando y cómo solucionarlo. Y además nos dieron otra boda triste.

Aparte de eso, toda la parte de temporada en la que se está desarrollando el friends to lovers como tal… Preciosa.
Amor imposible. Benedict Bridgerton y Sophie Baek
Este tropo puede darse de muchas maneras, pero la básica, y de la que bebe esta temporada, es que los miembros de la pareja tienen rangos/vidas/obligaciones que hacen que su amor no pueda pasar de ninguna de las maneras. Como buena lectora de romance, este también me encanta.
He elegido este tropo para la temporada de Benedict Bridgerton porque es sobre lo que se asienta la mayor parte de lo que pasa. Él es un noble. Ella, una sirvienta. Ellos sufren. Nosotros sufrimos. Además, en parte, porque Benedict está más que dispuesto a mandarlo todo a la porra con tal de estar con Sophie. Ella, sin embargo, viene escaldada por cómo ha sido su vida desde su infancia y no se fía ni un pelo de un noble. La entendemos, claro, pero nos gustaría que dejara de lado los recelos para devolverle a nuestro querido Benedict un poco de todo el amor que quiere darle.

Podría haber incluido el instalove, que es algo generalmente odiado (por mí también) y que ocurre con «la dama plateada». Y es que resulta un poco difícil de creer que Benedict, que lleva tres temporadas pasando de las fiestas y de lo convencional, se enamore instantáneamente de una chica que ve mirar una lámpara en el salón de baile y se obsesione con ella después de que se marche sin enseñarle la cara. Que para entonces ya habían hablado un poquito, pero el daño (al corazón de Benedict, por la flecha de Cupido) ya estaba hecho.
Y luego está… el juerguista redimido
Y es que este es un tropo que se repite en las cuatro temporadas y no me gustó nada encontrar (sin parar).
Ese tropo en el que uno de los protagonistas se pasa el rato despendolado, liándola y sin tener en cuenta sus obligaciones, hasta que se enamora y entonces la fiesta y el ir de flor en flor pierden todo el sentido. Nuestro juerguista ya solo tiene ojos para su interés amoroso y da igual cuánto le tienten: prefiere estar a lo suyo, pensando en su amor.
Cuando esto ocurrió con el duque en la primera temporada tenía sentido, teniendo en cuenta cómo había sido su vida. Cuando pasó en la segunda, después de ver cómo se comportó Anthony en la temporada anterior, también. Pero cuando decidieron que Colin no iba a seguir siendo un tipo tranquilo y romántico en su temporada y se le llevaron a un burdel… Me empezó a oler mal.
Colin no necesitaba ese tropo en su desarrollo, porque el personaje nunca había sido así, y aun así se lo forzaron.
Cuando ocurrió lo mismo con Benedict ya ni me extrañé, pero al menos él venía de tres temporadas de ir a su aire, así que tenía sentido.
El problema es haber dado a los cuatro protagonistas masculinos el mismo «momento de cambio» en las cuatro temporadas. Como si lo único que pudiéramos esperar de un hombre es que deje de vivir la vida loca cuando se enamora.
Y a todos nos gusta un juerguista redimido de vez en cuando (mira a Han Solo), pero cuatro de cuatro… es pasarse un poco.

¿Te has quedado con ganas de más?
Si quieres historias de más hermanos luchando por encontrar el amor (o cuando el amor los encuentra a ellos), tengo una sorpresa para ti.
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