Motivar la lectura en verano

motivar la lectura en verano

¡Ya llega el verano! No hace mucho calor estos días, ¡pero el caso es que ya está casi aquí!

El verano es mi época favorita del año, en parte porque no me gusta nada el frío y en parte porque siendo profesora significa que tengo más tiempo libre. Y, ¿para qué voy a usar ese tiempo libre? Pues, entre otras cosas, para leer.

¿Crees que los niños y adolescentes pensarán igual que yo o que tendremos que hacer un pequeño trabajo para motivar la lectura con ellos?

¿Leer en vacaciones?

Para un estudiante, el verano es sinónimo de vacaciones. De tener tiempo libre, ir alternando superficies horizontales en las que tumbarse, y dormir como si te pagaran por ello.

Después de este año tan extraño que estamos viviendo, los niños y adolescentes necesitarán esas vacaciones para desconectar.

Quizá crees que tras estos tres meses encerrados en casa, tampoco tienen mucho de lo que descansar, pero no olvides que han tenido que mantener una apariencia (o esperanza) de normalidad en medio de una pandemia. Han seguido dando clase, ya sea online, ya sea recibiendo ejercicios que hacer, ya sea estudiando por su cuenta…

Esa situación, al final, desgasta, y aunque no hayan tenido que ir presencialmente a clase todos los días, necesitan descansar. ¿Y qué mejor momento que el verano?

Pero, claro, igual a un niño le dices que también puede descansar leyendo y te tira el libro a la cabeza.

 

Es difícil motivar la lectura en verano tras un curso de lecturas obligatorias

Yo crecí como una adolescente lectora. Y una a la que le encantaba leer. Una vez que encontré el género literario que me enganchó, todo fue seguir investigando y leyendo más y más.

Memorias de Idhún
Todo es encontrar el tipo de libro que te gusta.

Hoy en día, como profesora, veo que de los alumnos adolescentes que tengo cada curso, solo unos pocos leen por placer. Además, llevo un tiempo viendo que algunos no solo no leen, sino que lo ODIAN.

Yo solo puedo preguntarme, ¿cómo es posible? La respuesta es muy sencilla, y dice muy poco de mi profesión: los libros de lectura obligatoria en los colegios tienen la culpa. Y, claro que lo que han vivido, la educación y el ejemplo de los padres hacen mucho, pero me parece que el motivo fundamental es este.

¿Por qué la lectura obligatoria puede matar a la lectura veraniega?

Empecemos diciendo que mis alumnos de primaria, por lo general, disfrutan mucho la lectura. Esto es porque leen los libros que les gustan, porque sus padres les animan, y porque los libros de lectura del colegio no son aburridos.

A ver, no me entendáis mal: puedes leerte El Quijote, La Celestina o Romeo y Julieta y disfrutarlos. Pero si te toca leértelos obligatoriamente para hacer un examen después… ¿Lo ves de la misma manera? Eso no pasa en primaria porque, aunque puede que hagan exámenes de libros también, los libros que tienen que leerse suelen estar más adaptados a su edad.

Pero una vez que pasas a Secundaria, olvídate de eso. Ahí te toca leerte lo que nos hemos leído todos, desde tus padres a ti, pasando por tus profesores. ¿Y te gustan las novelas clásicas? ¿No? Da igual. Tienes que aprenderte de pe a pá lo que les pasa a Calisto y Melibea y por qué o suspenderás.

Muchos niños piensan que leer es aburrido
Leer para aprobar no es un buen incentivo para que los niños no crean que leer es aburrido.

Motivar la lectura se vuelve difícil

Si cuando empieza el curso se le dice a un adolescente que debe leerse uno o dos libros por trimestre, los cuales no ha elegido, y de los que hará un examen al terminar, cuando llega el verano lo único que quiere es deshacerse de cualquier cosa con páginas que pille.

¿Cómo van a querer leer por placer si se han pasado el curso sintiendo que leer es una obligación y un suplicio, además? Algo pensado para examinarles y comprobar si han prestado atención a todos y cada uno de los detalles que han encontrado (como si esto fuera la serie Dark), independientemente de si les ha gustado.

No es raro que cuando se libran de ir a clase en verano quieran centrarse en formas de entretenimiento que no tengan nada que ver con la lectura. Porque sí, la lectura es una forma de entretenimiento (aunque para mucha gente decir esto sea un pecado). ¿Cómo va a empezar un niño a leer si no es por divertirse haciéndolo?

Quizá puedas pensar que está todo perdido, pero no desesperes. Voy a intentar ayudarte con esto de motivar la lectura a los más pequeños o no tan pequeños en estas vacaciones.

 

Antes que nada, ¿por qué es importante motivar la lectura en verano?

Mi respuesta como lectora es: porque van a tener mucho tiempo libre y leer es una forma estupenda de ocupar ese tiempo. Entiendo que a los poco lectores Netflix les llame más, o utilizar las redes sociales para mantenerse al día de lo que hacen sus amigos (e informarles de lo que van haciendo ellos), pero hay situaciones en las que no es tan fácil acceder a eso. Cuando estás en la playa, por ejemplo, o en un apartamento que no tiene wifi (y no podemos volvernos locos con los datos, que se acaban), o en zonas con poca cobertura… Con un libro no tendremos esos problemas.

Ahora vamos a mi respuesta como profesora.

Si nos paramos a pensar en las vacaciones que tiene un estudiante por lo general, veremos que desde que terminen el curso esta semana hasta que vuelvan a mediados de septiembre van a pasar casi tres meses.

Lecturas obligatorias aparte, el curso escolar marca unos meses en el año de ese niño o adolescente en los que va a leer cada día. Leerá enunciados, exámenes, la teoría que estudiará después, sus propios resúmenes… Son meses en los que se lee bastante y se coge práctica y fluidez con la lectura.

Si un niño que ha aprendido a leer este año deja de hacerlo durante tres meses en verano, es posible que vuelva en septiembre con un ritmo de lectura más lento y una comprensión lectora más baja que cuando se fue. ¿Y cuál es el problema? Que los cursos escolares son como bloques de construcción: «ya hemos puesto este bloque con estas bases y podemos repasar un poco a principios de curso pero si te has quedado muy abajo tendrás que darte prisa y subir, que vamos a poner el bloque nuevo».

Por eso hay que tener en cuenta la edad para motivar la lectura en verano

No solo por lo que pueden perder si no leen, sino para adecuar la forma en que animaremos a la lectura a la edad del niño o adolescente.

Como ya he dicho antes, partimos de la base de que los niños pueden terminar el curso sin odiar leer porque las lecturas de clase sean más divertidas o porque les animen a leer libros adaptados a su edad. Los adolescentes, por el contrario, pueden salir de las clases con la experiencia de haber tenido que leerse libros en un castellano que no comprenden bien del todo, con una fecha límite y sin otro motivo que hacer un examen.

Por eso, a la hora de acercarles la lectura en verano, debemos saber de dónde viene cada uno de ellos. Pero, sobre todo, tener en cuenta que leer es una forma de entretenimiento, es una forma de divertirse. Y tal vez muchos de ellos no lo sepan aún.

 

Cinco consejos para motivar la lectura en verano

Encuentra la lectura adecuada

Como he dicho antes, es importante abordar esta animación a la lectura según la edad.

No estabas interesado en leer las mismas cosas con cinco años que con quince, o con diez. Por eso es importante buscar lecturas adecuadas para cada edad, con una temática que les diga algo de su realidad y que pueda ser atractiva. ¡Y no solo eso! ¿Deberíamos intentar que lo primero que lea ese pequeño lector sea un libro de 400 páginas con letra pequeña? Pues hombre, no.

¿Y qué pasa si el pequeño lector es muy pequeño? Pues que seremos nosotros quienes les leamos. Los libros para niños tan pequeños suelen tener mucha fuerza en los dibujos, así que es genial poder utilizarlos para reforzar la historia.

Motivar la lectura leyendo con ellos
Es muy buena idea leer con ellos o para ellos

No te cierres al concepto «libro»

Supongo que lo primero que se te viene a la cabeza cuando hablamos de motivar la lectura en verano es el conseguir que los niños lean un libro. ¡Pero no tiene por qué ser así!

Recuerdo un verano en que fui a la playa con mis padres y me compraron una revista. En esa revista había un cómic y recuerdo haberlo leído varias veces durante esos días. En una revista así, un niño puede leer los artículos que vengan, que tratarán temas adaptados a su edad, pueden leer cómics o historietas si las tienen, pueden entretenerse rellenando pasatiempos… Todo eso estará contribuyendo a la lectura, así que no es necesario obsesionarse con que lean un libro.

Además, no podemos olvidar que vivimos en una época en la que las adaptaciones cinematográficas están a la orden del día. ¿Por qué no ver juntos una película que esté basada en un libro y tratar de acercarle la lectura de ese libro después? Si le ha gustado la historia, puede ser un buen punto de partida.

Predica con el ejemplo

No sirve de nada que pensemos que ese niño o adolescente al que intentamos animar a la lectura no debe pasarse el día con el móvil y debe leer más si luego vamos a ser los primeros en hacerlo.

En el caso de los niños pequeños, además, ver comportamientos en sus padres les lleva a imitarlos, así que ya sabes.

Comenta las lecturas

Una de las mejores partes de leer un libro es comentarlo con otra persona después. 

Poder hablar con otros de lo que has leído, sentido y aprendido, o lo que has sufrido con los personajes, no tiene precio. Si has conseguido que ese pequeño lector se anime a empezar a leer un libro/cuento/cómic es buena idea preguntarle de vez en cuándo cómo va. O hablar al terminarlo.

Así, además de recibir un refuerzo positivo por parte de un adulto, rememora los sentimientos y emociones que ha vivido leyendo ¡y puede que tenga más ganas de repetir! Por no mencionar el vínculo que se va a crear entre vosotros.

Sé paciente

Es posible que las cosas no salgan bien al principio. Puede que no salgan bien ni siquiera al final. Puede que, a pesar de tus esfuerzos, solo hayas conseguido que tu niño se lea un cómic en todas las vacaciones. O que se vea una película basada en un libro y considere durante medio segundo el leerlo.

¿Y qué vamos a hacer? ¿Presionarlo? ¿Castigarle por no haber empleado su tiempo en verano para leerse una trilogía con sus mil páginas? No creo que sea la mejor idea. Así, solo estaríamos equiparando la experiencia y posibilidad de leer por placer a las lecturas obligatorias del colegio. Y puede que hagamos mucho más daño del que habríamos hecho si no hubiéramos intentado siquiera animarle a la lectura.

Ser paciente para motivar la lectura
Tú esperando pacientemente a que tu pequeño descubra la magia de leer Harry Potter sin querer presionarle para no estropearlo.

Motivar la lectura en un no-lector no es fácil

Pero tampoco es imposible. ¡Así que no te rindas!

Puedes encontrar otras ideas de fomentar la lectura en verano en esta página, y te dejé unos enlaces con ideas de elecciones conscientes de lecturas en la entrada anterior, ¡tal vez puedan ayudarte!

Además, quién sabe… Puede que este sea el verano en que muchos jóvenes empiecen a leer distopías adolescentes sobre el fin del mundo porque esas historias les llaman la atención por primera vez, ¡al menos podremos decir que ha salido algo bueno de todo esto!

 

¿Vas a intentar que algún niño o adolescente en tu entorno se anime a leer este verano? ¿Tienes alguna otra idea para hacerlo?

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