La importancia de tener amigos lectores

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¿Tienes muchos amigos lectores? ¿Un grupo de gente con la que compartir tu pasión por los libros? ¿O solo vives esa parte de ti mismo con una persona cercana?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, ¡enhorabuena! Como se dice: quien tiene un amigo (lector) tiene un tesoro.

 

Los amigos lectores en la infancia

Supongo que una de las razones por las que es fácil hacer amigos cuando eres pequeño es porque no tienes tus gustos muy definidos. A todos nos gustaba jugar, reírnos, correr…

En esa época, la influencia de otros niños y niñas de tu edad en tu entorno es increíblemente poderosa y puede ser muy positiva. Es en estos años en los que se aprende sobre compañerismo, respeto, trabajo en equipo… Aunque sea en pequeñas dosis y con ejemplos adaptados a esa tierna edad, pero esos aprendizajes se quedan.

Quizá decir que tienes amigos lectores con esta edad es algo que queda grande, sobre todo si estás pensando en niños y niñas de infantil o el primer ciclo de primaria, pero, ¿y cuando esos niños se acercan a los diez años? A partir de esas edades desarrollas otros gustos que pueden no coincidir con los de tu entorno: X serie de dibujos, el anime, un deporte, o los libros. Ay, los libros. Que nos dan tantas alegrías y a muchos nos provocaron ser tildados de «raros» en su momento.

¿Qué pasa si no tienes amigos lectores?

Muchas veces entre los niños y niñas de estas edades vemos que no leer es lo que se considera «guay». Muchos pequeños se centran tanto en otras aficiones que pararse a leer un libro les resulta aburrido y no comprenden que otros quieran hacerlo. Y por evitar ser tildados de «raros» algunos pequeños lectores sienten que deben esconder esa afición de sus compañeros de clase.

El problema aquí está en que no tienes a nadie con quien compartir esa afición y la acabas disfrutando solo en casa, o con un número limitado de bichos raros que te entienden.

Y si nunca te ha dado por empezar a leer, ¿dónde vas a encontrar la motivación para empezar, ese refuerzo positivo, si ninguno de tus amigos lee?

 

Cuando los encuentras

En ese momento se abre un mundo de posibilidades y alegría lectora.

Puedes encontrar a otros especímenes lectores en muchos sitios: en tu misma clase o en una biblioteca, siendo alguien a quien conoces y que resulta ser lector como tú, o en algún foro o red social. En ese momento ves que no estás tan solo como creías y que puedes compartir tu pasión con alguien.

Ese es el momento en que todo cambia, tengas la edad que tengas: la lectura pasa de ser una actividad que haces en solitario a una que puedes compartir con otros. Ya sea comentando tus lecturas más recientes en el recreo, o formando parte de una lectura conjunta… ¡O hablando de novedades literarias con otros en redes! (por cierto, ¿sabes que puedes encontrarnos a mí y a La ciudad escondida en Goodreads?).

El poder compartir una afición con otros hace que tu relación con la misma sea más fuerte y anima a la lectura casi sin querer. Ya he comentado que si queremos que los niños lean debemos predicar con el ejemplo, y ver a otras personas de nuestra edad leyendo es un buen ejemplo a seguir.

 

La alegría de tener amigos lectores

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Gracias a la saga de los Cazadores Oscuros encontré un estupendo grupo de amigas lectoras en un foro, por ejemplo.

Y es que las amistades lectoras son una de las mejores cosas que puede darnos un libro fuera de sus páginas (este artículo menciona solo cinco ventajas, pero hay muchas más). Con ellas puedes comentar lo que estás leyendo o has leído, descubrir lecturas que no habías conocido antes o géneros con los que no te habías atrevido, ahorrar dinero prestándoos libros mutuamente…

Si no te habías dado cuenta antes, ahí descubres también que si otros no entienden tu pasión por los libros no importa. No tienes por qué contentarles ni ajustarte a sus expectativas: basta con que seas tú mismo. Y en el caso de las amistades lectoras, ¡no hace falta que leáis lo mismo! Ahí puede estar la gracia también.

Yo he tenido la suerte de tener muchos amigos lectores y de entablar amistades lectoras a raíz de los libros directamente. Y, no te voy a mentir: no me canso de hablar de libros con ellos.

 

Así que ya sabes, si quieres encontrar amigos lectores, date una vuelta por las redes, mira talleres en la biblioteca de tu barrio… ¡O lleva un libro a clase o a tu lugar de trabajo, aunque nadie más lo haga, a ver si otro lector escondido se acerca a saludarte!

¿Quieres compartirlo con otros?

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